Tick, Tick… Boom!, la opera prima de Lin-Manuel Miranda

Ilustración: Nancy Baltazar Pulido

Por Manuel García

Cuando tenía 19 o 20 años empecé a trabajar en una tienda de renta de películas llamada “Redicom”. Era 2005, había sido aceptado a la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Yucatán, y por unos problemas administrativos con mis extraordinarios (nunca fui bueno para la escuela) tenía que esperar 6 meses para entrar a la Universidad. A pocos meses obtuve el puesto de gerente de la tienda, trabajé aproximadamente 2 años ininterrumpidos y luego regresé por temporadas varias veces, hasta mudarme a la Ciudad de México en el 2012.

Ese mismo año la adaptación al cine de la obra de teatro musical “Rent” se estrenaba, a 10 años de su estreno en los teatros y de la muerte de Jonathan Larson, el escritor del musical. Llegó a Redicom como cualquier otro estreno y lo teníamos que poner en las pantallas de la tienda para promocionarla. Rápidamente me volví adicto a la música de la película, la escuché unas 20 veces antes de sentarme realmente a ver la película. Los riffs, los beats y las rimas me parecían adelantados a su época, tanto que decidí verla, y darme cuenta que además la historia movía fibras muy sensibles no sólo dentro de mí, si no del tejido social.

Nunca fui a la Facultad de Contaduría, Redicom me hizo enamorarme del cine y nunca hubo vuelta atrás. Ese maravilloso camino me llevó a estudiar Comunicación, luego a la Ciudad de México donde estudié Fotografía, trabajé en medios de comunicación y conocí a mi esposa, con la que tiempo después vine a vivir a Toronto, donde sigo trabajando en el mismo ramo audiovisual, en espera de que Guillermo del Toro vea mi trabajo y me contrate para siempre. 

En el 2021, la plataforma que destruyó la renta de películas en formato físico, Netflix, produjo “Tick, Tick… BOOM!”, una película semi-autobiográfica musical basada en el musical con el mismo título, escrito, al igual que Rent, por Jonathan Larson. Ésta cuenta su historia en primera persona, con la premisa de que como artista lo único que tiene que hacer es seguir trabajando, mientras sobrevive limpiando mesas en Moondance Dinner en SOHO, esperando que llegue tu oportunidad.

El principio de mi vida en Toronto, con las proporciones guardadas, me recuerda un poco a la de Larson. Pasando de trabajo en trabajo para completar para la renta, mientras en mis tiempos libres le dedico tiempo a mis proyectos de cine y fotografía. En el pasado sus personajes en Rent le hicieron sentir bien al yo de 20 años sobre su decisión vocacional, pero en está película, es él mismo el que me hace sentir que no está mal editar por décima vez el mismo segundo de video: son esas 3 horas de trabajo extra las que hacen tu trabajo ordinario algo extraordinario.

“Tick, Tick… BOOM!” es la ópera prima de Lin-Manuel Miranda (hijo de padres Puertorriqueños que este año participó en 4 producciones) , con Andrew Garfield en el papel de Jonathan Larson, el cual ya ganó un Globo de Oro este año por el papel. Si te gustan los musicales es una película imperdible, y que a mi parecer es la analogía perfecta para explicar la vocación artística. Dicen que Larson escribía todo el tiempo, más de 8 horas al día, y después de más de 10 años limpiando mesas esperando su gran oportunidad por fin logró un éxito en Broadway: Rent. Jonathan Larson murió en la mañana del estreno, no pudo recibir el Pulitzer o el Tony, ni sentir los aplausos de los millones de espectadores de uno de los musicales que más han durado en Broadway. Tal vez por eso en su cabeza no dejaba de sonar el reloj haciendo Tick, Tick… le quedaba poco tiempo antes del BOOM!.

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