¿Qué Significa la Monarquía Británica para los Canadienses Latinoamericanos?

Monarquia Británica para Canadienses Latinoamericanos

Por r.c.d. kreimerman

Una vez que México logró su independencia en 1821 se adoptó la monarquía constitucional como forma de gobierno. Agustín de Iturbide fue nombrado emperador del Imperio Mexicano, posición que ocupó durante 9 meses. En 1864 el Archiduque Austriaco Maximiliano de Habsburgo se convirtió en el segundo emperador de México. Este segundo experimento con la monarquía duró tres años.

Brasil, al igual que México, instauró la monarquía constitucional al independizarse de Portugal en 1822. Esta sería su forma de gobierno hasta 1889.

La Argentina independiente no ha tenido un imperio todavía; sin embargo, hoy día cuenta con una reina. Máxima Zorreguieta es, desde abril de 2013, la reina consorte de los Países Bajos por su matrimonio con el rey Guillermo Alejandro.

Si bien el sistema de gobierno o institución que hoy se conoce como monarquía no es desconocido.  En América Latina, no contamos con la tradición de lo que significa vivir bajo la influencia de la corona. Entender la vida en un clima, comida y culturas diferentes es un proceso que toma varios años. En este camino traemos nuestra cultura y tradiciones y también adoptamos y adaptamos las tradiciones de Canadá; al menos aquellas que le dan sentido a nuestras nuevas realidades. En este proceso de adaptación me pregunto cuál debería ser nuestra actitud con respecto a la monarquía. Cabe recordar que uno de los requisitos para hacerse ciudadano de Canadá es jurar fidelidad a su Majestad la Reina Elizabeth II, a sus herederos y sus sucesores. Por esta razón la Monarquía deja de ser algo que vemos como espectadores y se convierte en algo que, en teoría, vivimos todos los días.

Me pregunto que tan cierto es esto de vivir la monarquía todos los días. El sistema de gobierno de Canadá es monarquía constitucional. Es decir, La Reina es la cabeza del estado y el Primer Ministro es la cabeza del gobierno. Lo que ocurre en la práctica es que la monarquía se ve muy poco. Parece que solo se habla de ella como de una telenovela: cuando alguien nace, alguien fallece o cuando algún miembro de la familia real decide dejar de pertenecer para ser tratado como un ciudadano del montón. 

De acuerdo a un artículo de Éric Grenier para CBC News, una encuesta reciente nos dice que sólo el 33% de los canadienses piensan que la monarquía es algo que debe preservarse al ser parte de la historia de Canadá. A pesar del poco apoyo que se exhibe en encuesta tras encuesta tampoco hay mucho interés por cambiar. La conclusión a la que llega es que la mayoría prefiere que las cosas permanezcan como están o no es un tema que les interese.

Mi opinión es que la Monarquía Británica en Canadá permanecerá por muchos años más. Su influencia se verá minimizada con el paso del tiempo y con el inevitable cambio generacional en la corona. A pesar de esto, pienso que prevalecerá el deseo de mantener la tradición y, al no ser un tema de gran importancia en el imaginario colectivo, no habrá muchos políticos dispuestos a exponer su capital y hacer un cambio de tal trascendencia histórica.

Como canadienses de origen latinoamericano el tema de la monarquía no se nos da de forma natural. No ayuda el que se explique muy poco en las escuelas o que la mayoría de la información sea sensacionalista. Sin embargo, creo que nuestra posición debe ser la de entender el rol que juega la institución hoy en día y decidir si tiene o no sentido. La Monarquía Británica ha existido por casi 1000 años. En un entorno mundial donde la percepción que se tiene de la clase política es en general bastante negativa, la monarquía puede verse como un ejemplo de continuidad y de contrapeso político. El rol de la reina es de aconsejar al Primer Ministro y estar al pendiente de las decisiones que ocurren en los países de los que es soberana. Reconozco que es ingenuo pensar que esto ocurra en la práctica; sin embargo, el discurso de la Reina siempre ha sido entorno a dedicar su vida al servicio de los demás. Vale la pena cuestionar si Canadá tiene un buen gobierno y si sus resultados han sido influenciados de forma positiva por la Corona Británica.

Para una visión diferente a la presentada aquí les recomiendo leer el artículo del Globe and Mail Canexit? It’s time for Canada to divorce the Queen por Sally Ann Martin.

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