Entrar al Camino de la Creatividad

Camino creatividad
Foto Unsplash de Paul Rysz y Girl With Red Hat

¿Eres una persona creativa? Creo que cualquiera puede mejorar su creatividad. La creatividad es similar al ejercicio, la primera vez que vas a correr no llegarás demasiado lejos; pero, a medida que practicas empiezas a mejorar. Elegí correr como mi ejemplo por dos razones: primero, me encanta correr. La segunda razón: correr es el tipo de actividad que los corredores dicen es meditativa, estimulante, entras a otro estado de consciencia, es barato y se puede hacer todo el año (casi). Los que no corren dirían que es sólo un poco mejor que ver crecer el pasto. Estas personas reconocerán que correr es necesario pero solo si estás persiguiendo una pelota.  No está demás decir que correr no es para todos. Casi todo el mundo puede correr, pero no todo el mundo disfrutará correr. Cualquiera puede ser creativo; sin embargo, es más fácil ser creativo cuando se elige una actividad que nos atrae instintivamente. En esa circunstancia sería más fácil disfrutar del proceso.

Steve Bradbury es un atleta que ha representado a Australia en cuatro juegos Olímpicos. En 2002, en los Juegos Olímpicos de invierno de Salt Lake City, se convirtió en una celebridad, un héroe popular; no solo por lo que logró, sino por cómo lo logró. Estaba compitiendo en el evento de 1.000 m de patinaje de velocidad en pista corta. Para llegar a la final ganó su eliminatoria preliminar. En cuartos de final, necesitaba terminar entre los dos primeros para avanzar pero fue tercero. Luego, su primer golpe de suerte del día: el competidor en segundo lugar fue descalificado. En la semifinal iba en quinto lugar empezando la última vuelta y ocurrió un milagro: tres competidores frente a él cayeron pocos metros antes de la meta; llegó en segundo lugar. Bradbury estaba, por primera vez en su carrera, en una final Olímpica.

Bradbury sabía que era más lento que sus rivales por lo que su estrategia para la carrera final fue quedarse atrás y esperar una oportunidad. En las rondas de eliminación, así como en la final, sólo participan 5 corredores. Como era de esperarse para esta final, Bradbury estuvo en quinto lugar desde el inicio pero a pocos metros de los demás. El patinaje de velocidad en pista corta es un deporte peligroso, los patines son como navajas y los competidores están muy cerca unos de otros. A la mitad de la última curva el competidor en segundo lugar cayó y quedó fuera. Menos de un segundo después, los corredores en primero y segundo lugar chocaron, cayeron y se deslizaron sin control llevándose consigo al competidor que estaba en cuarto lugar. Al final de la carrera, solo había un hombre de pie. Steven Bradbury se convirtió en el primer australiano y el primer atleta del hemisferio sur en ganar una medalla de oro Olímpica de invierno.

En Mindset: La Nueva Psicología del Éxito, la psicóloga Carol Dweck explora cómo las creencias sobre nosotros mismos pueden influir en todos los aspectos de nuestras vidas. Una mentalidad de crecimiento (Growth Mindset) es un conjunto de creencias sobre el aprendizaje. Se trata de la convicción de que los errores son parte intrínseca del aprendizaje y la mejora. Por el contrario, una persona con mentalidad fija (Fixed Mindset) se convencerá de no ser capaz de mejorar su creatividad; reforzando así su comportamiento hacia la creatividad y perpetuando la condición. La creatividad es amiga de la actividad. Para mejorar en el dibujo es necesario dibujar, mejoras tocando la guitarra cuando tocas y te vuelves más creativo cuando creas. Una mentalidad de crecimiento es solo el primer ingrediente. Tus convicciones se pondrán a prueba especialmente en situaciones de incertidumbre. Solo recuerda que siempre puedes mejorar si aceptas cometer errores y disfrutas del proceso.

Bradbury podría ser el medallista de oro más afortunado de la historia. Sin embargo, el fortuito corolario de su carrera solo fue posible porque creyó, en múltiples ocasiones, que podía ser un patinador de velocidad en un país con muy poca historia de deportes de invierno. En 1994, un accidente en Montreal casi le cuesta la vida: después de una colisión, otro patinador le cortó el muslo derecho. Fueron necesarias más de 100 puntadas y 18 meses para recuperarse por completo. En 1998 otra colisión: esta vez, después de evitar a un patinador durante el entrenamiento, aterrizó de cabeza contra las barreras. Se fracturó dos vértebras y le dijeron que nunca más podría patinar. Y entonces, un buen al final de su ciclo Olímpico, fue el último hombre que permaneció de pie.

r.c.d.kreimerman

Instagram: rcd kreimerman

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