El Papa considera que hubo un «genocidio» contra indígenas en Canadá

Papa Canadá
Foto: Vatican News

Después de 6 largos días, el Papa Francisco concluyó su visita a Canadá, una visita que denominó un “peregrinaje penitencial”.

En su vuelo de regreso a Roma, el Santo Padre aseguró que sí hubo un “genocidio” en las escuelas residenciales.

Un genocidio es la aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos.

Al respecto, el Papa dijo:

Sí, es una palabra técnica genocidio pero no la he usado porque no me ha venido a la mente, pero pero es verdad, sí es genocidio”

Papa Francisco

En la ciudad de Iqaluit, capital de Nunavut, el sumo pontífice se reunió en privado con sobrevivientes de las escuelas residenciales. 

Por casi 2 horas, escuchó relatos de quienes padecieron en carne propia la violencia en esos planteles. 

Al término del encuentro, reveló que escuchó testimonios que “no se había imaginado” que reavivaron su indignación y vergüenza por el actuar de miembros de la iglesia católica.

Por ello, en su último acto público y frente a indígenas Innuit volvió a pedir perdón por esas conductas deplorables.

Antes en Quebec, el sumo pontífice aseguró que no vino a Canadá como turista sino a descubrir personalmente el mal hecho por la Iglesia Católica y pedir perdón  a los grupos indígenas por el daño ocasionado en el sistema de escuelas residenciales.

Toda la semana, el Papa sostuvo reuniones con sobrevivientes de estos internados y conoció de su propia voz el dolor y traumas que sufrieron al ser arrebatados de sus padres para despojarlos de su cultura. 

Hay que recordar que muchos niños indígenas nunca volvieron a casa y se estima que seis mil murieron durante los 100 años que operaron esas instituciones.  

La visita provocó fuertes emociones entre los sobrevivientes, hubo lágrimas y reclamos, hay quienes aceptaron la disculpa del Papa y quienes consideraron que no fueron suficientes sus palabras.

En este su trigésimo séptimo viaje apostólico también se pudo ver las crecientes dificultades físicas del Papa de 85 años, quien en todo momento tuvo que utilizar una silla de ruedas y un bastón. 

El Santo Padre dijo que a pesar de esas limitaciones, está dispuesto a dar nuevos pasos para perseguir la búsqueda de la verdad y acompañar a los indígenas en un proceso de reconciliación.

Por lo pronto, antes de abordar el vuelo que lo llevó a Roma, afirmó que esta visita lo ha enriquecido al conocer a fondo la cultura de los pueblos indígenas y permanecerá indeleble en su corazón.

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