Cambiar para permanecer igual

Foto: Especial / Unsplash

Por r.c.d. kreimerman

Después de casi dos años sin viajar pudimos volar a México para las vacaciones de fin de año. Ya estábamos en la Ciudad de México cuando escuchamos las últimas recomendaciones del gobierno canadiense de evitar todos los viajes no esenciales fuera del país, hubiera sido muy triste tener que posponer nuestro viaje una vez más.

La posibilidad de viajar de nuevo era emocionante, pero volver a un aeropuerto en medio de una crisis de salud se sentía un poco riesgoso.

Estamos completamente vacunados y seguimos los protocolos pero siempre hay cierta incertidumbre; sin embargo, valió la pena experimentarlo aunque no estábamos seguros de qué esperar. Tuvimos la suerte de poder tomar nuestro vuelo según lo programado, disfrutar de nuestra estadía en México y regresar a Canadá a salvo.

Centrándome exclusivamente en la experiencia con la aerolínea, noté que algunas cosas están mejor, otras peor pero hay espacio para el optimismo ya que los aspectos positivos superan a los negativos. Con todas las restricciones para la circulación de personas, los viajes en general se han visto profundamente afectados. Debido a esto, las aerolíneas están modificando sus servicios aquí y allá, pero esperaba un rediseño radical de toda la experiencia de la aerolínea.

Algunas cosas que podrían ser mejores, mucho mejores. 

Hoy en día, el precio de un boleto puede variar de acuerdo a tu historial de navegación y el día de la semana que lo estás comprando. También puede variar si estás comprando más de un boleto y, por alguna razón, no pudiste completar el proceso en una misma transacción. Esta es probablemente mi mayor queja, pero no la única.

Por favor hagan más fácil el poder hablar con un ser humano.

Elegimos Air Canada porque AC ofrece un vuelo directo a la Ciudad de México. Esto fue importante porque estábamos volando con nuestro perro, al menos esa era nuestra intención, y como es grande para la cabina tiene que ir en el área de carga. No queríamos que pasara por el estrés adicional de las escalas y el cambio de vuelo dentro de su jaula. Probablemente sabías que tu perro necesita un boleto para poder volar. Lo que yo no sabía era que no se puede comprar el boleto en línea, es necesario hablar con un agente, pero hablar con un agente es casi imposible. El proceso duró unas tres horas. Encontrar a alguien fue difícil, luego revisar la lista de requisitos tomó una eternidad y cuando sentí que estábamos a punto de terminar, el agente descubrió una restricción que prohibía todos los viajes con mascotas entre Canadá y México durante el periodo vacacional. Una oración escrita en forma clara en el sitio web que emite los boletos podría habernos ahorrado a mí y al agente tres horas de nuestro preciado tiempo.

Algunos cargos adicionales tienen sentido, otros se siente que las aerolíneas te están centaveando (cuenta chiles diría mi amigo Jerry).

Si no quiero viajar ligero, es razonable tener que pagar por las piezas adicionales de equipaje que llevo. Si opto por traer mi propia comida al avión, está perfectamente bien no tener que pagar la comida ofrecida a bordo; y si quiero más espacio para las piernas y subir al avión primero, es razonable pagar un boleto de primera clase. Sin embargo, no se siente correcto pagar un sobreprecio para que te asignen tus asientos. ¿Cuál es la razón? porque este acto no agrega valor: a nadie le cuesta más asignar tu asiento; la aerolínea tuvo que eliminar algo de su proceso original y luego agregar un recargo para traer de vuelta el servicio. Esto se vuelve más molesto: si no pagas, la aerolínea te asignará tus asientos de cualquier manera, sólo que ahora podrías terminar en una situación en la que todas las personas con las que vuelas estén en filas diferentes. Tenga la seguridad de que no habrá un trato especial si viaja con niños.

Algunas cosas han mejorado bastante.

Volar durante una pandemia es un desafío: existen nuevos requisitos que varían según el destino, son sensibles al tiempo y pueden cambiar en cualquier momento. No obstante, los correos electrónicos que recibí de Air Canada me dirigieron a la información correcta, sus enlaces estaban actualizados y, lo más importante, sentí que tenía toda la información que necesitaba para completar mi viaje de manera segura. Llegamos al aeropuerto Pearson más de tres horas antes de nuestro vuelo y ya había mucha gente; sin embargo, encontramos un quiosco vacío de inmediato y funcionó a las mil maravillas. Todo el proceso de registro (entrega de equipaje incluida) tomó solo unos minutos. Fue una agradable sorpresa para comenzar nuestras vacaciones.

Poder viajar una vez más fue maravilloso. A pesar de que la experiencia aerolínea-aeropuerto no fue el cambio radical que esperaba, el balance general fue positivo. Me gustaría pensar que estamos avanzando en la dirección correcta y que las aerolíneas y las autoridades están trabajando arduamente pensando en los usuarios y encontrando formas de hacer que toda la experiencia sea más placentera.

r.c.d. kreimerman

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