Irregularidades rodean muerte de mexicanos por COVID en Canadá

Photos: Facebook
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A petición del gobierno de México, Canadá investiga la muerte de Rogelio y Bonifacio, dos de los más de 300 mexicanos contagiados de COVID-19 en granjas de Ontario. 

En ambos casos, existe evidencia sobre presuntas irregularidades que tuvieron como consecuencia el deceso de los dos jóvenes. Entre ellas, se encuentra la falta de medidas sanitarias en las instalaciones, una insuficiente supervisión del personal enfermo y hasta el proceso de contratación de uno de ellos.

En el caso de Rogelio, quien no era parte del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), The Bridge confirmó que el joven de 24 años originario de Chiapas llegó a Toronto como turista en febrero pasado, por lo que no contaba con un permiso de trabajo que le permitiera laborar en la granja GreenHill donde contrajo la enfermedad.

En marzo, Rogelio viajó a la localidad de Leamington luego de ver un anuncio en internet en donde se ofrecía trabajo por 60 horas a la semana, con un pago de 12 dólares la hora, hotel, comida y transporte incluídos. 

El contratista al que había contactado a través de un post de Facebook, le explicó a Rogelio y a otras 7 personas, que ellos tendrían que pagar 270 dólares semanales por comida, transporte y una habitación de hotel que compartían con otras 3 personas. 

A pesar de que las condiciones laborales no eran las que les habían ofrecido, Rogelio y los demás decidieron tomar el “jale” porque ya habían hecho el viaje de 355 kilómetros desde Toronto hasta la llamada capital del jitomate en Canadá. 

Debido a su condición migratoria, el mexicano y sus compañeros fueron excluídos cuando se realizó una  prueba para detectar la presencia del coronavirus entre los empleados después del primer brote registrado en las instalaciones de la empresa, según el testimonio de uno de los trabajadores.  

Por si fuera poco, a este grupo se le permitió seguir laborando aún cuando el resto del personal fue puesto en cuarentena. De acuerdo con uno de los afectados se les dijo: “Si no le tienen miedo al COVID pueden seguir trabajando.”

Cuando Rogelio y sus compañeros se sintieron mal y cayeron enfermos, simplemente se les pidió que ya no fueran a trabajar. A pesar de los síntomas, no se les ofreció hacerles una prueba o llevarlos al médico. 

Fue hasta que el joven comenzó a tener complicaciones que un amigo que hablaba inglés lo llevó al hospital Erie Shores donde fue ingresado a pesar de no tener seguridad social y  se confirmó que tenía COVID-19. Después fue enviado al Hospital de Windsor donde murió el viernes 5 de junio. 

La investigación solicitada por la Embajada de México apunta no solo a la granja sino también al contratista que le ofreció el trabajo al mexicano. Según fuentes diplomáticas se sabe que “que hay un tercer involucrado que puede ser el reclutador.” 

Aunque no tenían experiencia en el campo, Rogelio y los otros ingresaron a trabajar a la granja por medio del contratista. Ahí su actividad consistía en cortar hasta 140 kilos de pimientos por hora durante sus jornadas. A pesar de sus esfuerzos, estaban lejos de lograr la meta de cortar hasta 200 kilos por hora, como lo hacen los trabajadores guatemaltecos o jamaicanos calificados para esa posición. 

De acuerdo con personas consultadas, Rogelio había luchado en México contra la leucemia pero en Canadá seguía batallando contra la anemia, una enfermedad que impide la generación de suficientes glóbulos rojos para oxigenar el cuerpo.

Esta condición había ido empeorando en el joven chiapaneco, ya que al venir a Canadá solo viajó con un frasco de sus medicamentos ante el temor de que en el aeropuerto no le permitirían pasar más de uno. 

Ya estando en Toronto, intentó comprarlo en las farmacias pero no pudo conseguirlo sin receta. Entonces, Rogelio no solo tuvo que ir dosificando sus pastillas sino que las partió hasta en cuatro porciones para que le duraran más. 

Después de ser contratado en condiciones irregulares y ser excluído de las medidas sanitarias de la granja, el coronavirus encontró a Rogelio debilitado por la anemia que padecía y las intensas jornadas en un trabajo en el que no tenía experiencia. 

Rogelio llegó a Canadá para buscar trabajar y devolverle a sus padres parte del dinero que habían gastado en sus tratamientos en México. Antes de salir de la pequeña comunidad de Monte Alegre, en el municipio de Tecpactan, Chiapas, su padre le pidió que se quedara ya que su salud no era óptima. Sin embargo, “la terquedad le ganó y vino con la ilusión de ayudar a su papá”, recordó una de las personas entrevistadas. 

Por otra parte, la muerte de Bonifacio, un trabajador agrícola mexicano de 31 años, también se dio en circunstancias que el gobierno mexicano ha solicitado sean aclaradas. 

De acuerdo con personal encargado de la granja Woodside Greenhouses Inc., el trabajador dio positivo en mayo 23 y se le mantuvo en aislamiento en la habitación de un hotel. El sábado 30 de mayo, se le llevó al hospital tras presentar dificultades para respirar pero falleció 30 minutos después de haber sido internado.

La muerte de ambos mexicanos llevó al Gobierno de México a suspender el envío de más trabajadores agrícolas a las granjas donde se reportan brotes de COVID19.

En una entrevista concedida a The Canadian Press, el embajador de México en Canadá, Juan José Gómez Camacho, afirmó que México no enviaría más trabajadores hasta que hubiera claridad sobre las causas de muerte de dos mexicanos en granjas de Ontario.

The Bridge solicitó una entrevista y envió un cuestionario a la empresa GreenHill con el objetivo de tener más información ante lo ocurrido. Hasta el momento no hemos obtenido una respuesta.

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