Entrevista con Alejandra Márquez Abella, directora de Las niñas bien

Las niñas bien está basada en el libro homónimo de Guadalupe Loaeza. Es un filme que confronta a la clase alta mexicana, la mira directamente a los ojos y busca entender un mundo que pareciera lleno de superficialidades. La cinta también aborda el tema de género y muestra la violencia económica a la que se enfrentan las mujeres de esta esfera de la sociedad.

Durante su reciente estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto platicamos con la cineasta Alejandra Márquez Abella sobre esta película que se estrenará en Marzo de 2019 en México y que participará a finales de octubre en el Festival de Cine de Morelia.

¿Cuál fue tu relación con Guadalupe Loaeza para poder realizar la película?

AMB.-Fue muy disfrutable. No se involucro tanto, tuvo confianza y fe en el proyecto. Para mí fue fundamental platicar con ella, más allá de los textos, de cómo era aquella época en la que está ambientada la película. Yo nací en 1982, año de la crisis económica en la que se desarrolla la historia de Las niñas bien; entonces fue como si estuviera revisitando el discurso de entonces como si lo retomáramos, como si lo actualizáramos y volviéramos a plantear. Es básico mirar al pasado para entender lo que sucede hoy. En el caso de la película era importante hacer el planteamiento de que las cosas tampoco han cambiado tanto y pareciera que fue hace mucho tiempo, pareciera que hemos sufrido una evolución radical y no, al final a mí me daba mucha risa ver que los titulares del periódico de la actualidad se parecían mucho a los de aquella época,

¿Cómo se aborda el tema del clasismo y la desigualdad en la sociedad mexicana en Las niñas bien?

AMB.- Yo me quise concentrar en la clase alta, entender qué es lo que pierden cuando pierden el dinero, a qué aspiran, cómo funcionan las dinámicas entre ellos; para mí era importante verlos a los ojos, no hacer una redención a través de la comedia, no siempre funciona así, yo creo que la comedia es un arma para hacer critica y hablar de muchas cosas pero en este caso había que dejar de esta tradición de hacer comedia que redime a los opresores y hacer algo que los analizara más frontalmente.

 ¿Cómo podemos romper con la espiral que ha reproducido el clasismo en México?

 AMB.- Yo creo que hay que provocar el análisis, el pensamiento, un poco la introspección en nosotros, no señalar al otro como culpable de todo. Caemos mucho en hacer un activismo y una crítica que sólo apunta el dedo a alguien más y que no hace una introspección. Para mí fue un trabajo tratar de ver de qué manera yo y mis aspiraciones, mis deseos y ambiciones se parecen a los de mi protagonista y de qué manera yo contribuyo a que este sistema se perpetúe que siga funcionando como es, me parece que el tema de la desigualdad en un país como el nuestro tiene muchísima complejidad y vale la pena verlo desde distintos lados. En el caso de la película el reto fue presentar los textos de Guadalupe (Loaeza) de una manera no tan seria pero sin caer en la frivolidad y la superficialidad. Me parece admirable como Guadalupe desmitificó a la clase alta y a la oligarquía al exponerlos de esa manera.

¿Qué opinas que el tema del clasismo esté siendo abordado desde otras perspectivas en el cine, tenemos el caso de Roma de Alfonso Cuarón o La camarista de Lila Avilés, cintas que también se están presentando en Toronto?

AMB.- Me parece interesante que sea un tema, el clasismo ha estado en el ADN de nuestro país que, incluso, se ha normalizado de tal manera, que me parece importante que se esté exponiendo.

¿Cómo se representa a las mujeres en Las niñas bien?

 AMB.- Esta película toca el tema de género. Para mí una de las preguntas importantes era mostrar si las mujeres poderosas son poderosas de verdad o no? A mí lo que me sugería el titulo del libro de Guadalupe es la infantilización de las mujeres. Decirles “Las Niñas Bien”, ya te habla de un sector que esta siempre visto como si no fuera capaz de valerse por si mismo como si necesitara de un adulto que organice y haga las cosas, me parecía muy interesante y fue algo que fui descubriendo en el proceso: ver como las mujeres tienen que crear estas formas de manejar el poder por debajo de la mesa, a través de sus relaciones o través de sus maridos.

 ¿Consideras que la independencia de la mujer empieza por el bolsillo? En la película vemos que la protagonista conoce otro mundo a partir de que su tarjeta de crédito no es aceptada…

AMB.- La independencia de la mujer empieza por muchos lados y la violencia económica es un tema que ocurre mucho en el país. En la película sucede que esta mujer nunca ha estado en una situación así; entonces es un despertar en muchos sentidos y en muchas capas, que implica no ser libre, no ser independiente, y no tener poder.

Desde tu punto de vista ¿qué ha logrado el movimiento #MeToo y cuál ha sido su repercusión en México?

AMB.- Lo que ha hecho globalmente es traer el tema y la conversación a primera plana, es un gran avance pero me parece que no ha habido una explosión real en México sobre todo si analizas el movimiento de raíz. No ha habido una denuncia concreta, real; y no es que la tenga que haber pero si me parece significativo que en otros lados se estén transparentando estas dinámicas entre hombres y mujeres. También en lo que a mí me toca, he sido muy privilegiada, he tenido muchas oportunidades, no me ha tocado sufrir una discriminación directa.

¿Qué tipo de discriminación indirecta has experimentado?

AMB.- Siento que hay muchas maneras de discriminar y creo que la que nos toca es más temática, tiene que ver con nuestros temas, con nuestros intereses, con la cosas que queremos poner sobre la mesa y no son tomados tan enserio; a las mujeres nos tratan como niñas nos ponen como en la mesa de los niños, es como si dijeran: estás invitada a la fiesta pero estás en la mesa de los niños. El camino se está construyendo, no asumo una posición de víctima cuando se ha logrado tanto pero es importante que exista la conversación y espero que en México se dé de forma más clara y abierta porque estamos como verdes.

Por último, ¿Qué opinas de la abolición de la figura de la primera dama en el próximo gobierno?

AMB.- Me parece significativa y positivo porque se trata de estos códigos que van haciendo que las cosas se reproduzcan o se perpetúen, entonces me parece que son pequeños detalles que no parecen tan importantes pero van creando una narrativa diferente y que es el inicio de muchas cosas.

 

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